El 26 de octubre, Reuters informó de que el índice chino STAR50, que agrupa a empresas líderes de IA y semiconductores, había perdido cerca de un 40 % en menos de cuatro meses. Según el cálculo de la agencia, durante ese periodo desaparecieron del mercado unos 480.000 millones de dólares de capitalización. El precio de las acciones refleja las expectativas de los inversores sobre los ingresos futuros y los riesgos; por eso, la venta masiva muestra un cambio en las expectativas del mercado, no una evolución directa de la adopción de la IA.

El artículo de Reuters del 26 de octubre señala que la caída afectó a empresas de distintos eslabones de la cadena, desde fabricantes de chips hasta proveedores de componentes para centros de datos. Entre los factores mencionados por participantes del mercado, la agencia enumeró las elevadas valoraciones de las empresas, las dudas sobre la demanda de IA y la amenaza de restricciones a los envíos de equipos chinos a centros de datos. Los operadores no señalaron un único desencadenante evidente de la venta masiva.
Las valoraciones agravaron la caída
En septiembre, el STAR50 cayó un 9,17 % en el mes, pero seguía acumulando una subida del 13,82 % desde comienzos de 2026, según las estadísticas de la Bolsa de Shanghái. La bolsa indicó una relación precio-beneficio de 99,48, calculada a partir de los informes anuales del año anterior y excluyendo las empresas con pérdidas. Se trata de la valoración del STAR50 en ese momento, no de un indicador del valor de todas las empresas chinas de IA.
Reuters situó la relación precio-beneficio del STAR50 en torno a 100 veces los beneficios anuales, tras descender desde un máximo de aproximadamente 250; la agencia indicó que la del Nasdaq 100 rondaba las 30 veces. Esta comparación ilustra la diferencia entre valoraciones, aunque los índices difieren en composición y criterios de inclusión. Para evaluar una empresa concreta, importan sus propios ingresos, beneficios y previsiones.
El riesgo se transmite por la cadena de suministro
La dependencia de los planes de grandes clientes para construir capacidad de computación vincula a los fabricantes de componentes con la inversión en infraestructura de IA. Las preocupaciones por las restricciones a la exportación influyen en las expectativas sobre los mercados disponibles. Reuters informó de que las acciones de los fabricantes de componentes ópticos Zhongji Innolight y Eoptolink habían caído cerca de un 60 % respecto a los máximos de junio y julio, mientras que el fabricante de chips de memoria CXMT había perdido más de una cuarta parte de su valor en un mes.
A las empresas que compran equipos o evalúan proveedores les conviene revisar por separado los indicadores operativos y las expectativas financieras. Entre las cuestiones importantes figuran la proporción de ingresos procedentes de la infraestructura de IA, la concentración de clientes, la capacidad de producción, los pedidos confirmados y la dependencia de los suministros internacionales. La capitalización bursátil refleja cambios en el ánimo de los inversores; los contratos y los informes financieros permiten evaluar la actividad de la propia empresa.
Qué revela la venta masiva
Según datos de Goldman Sachs citados por Reuters, las acciones de IA representaban el 42 % de la capitalización del mercado chino y el 57 % del volumen de negociación de acciones de China continental y Hong Kong. La agencia también informó de que un índice chino amplio había caído cerca de un 20 % respecto al máximo de junio. Con una concentración así, los cambios en la valoración de las empresas tecnológicas pueden influir notablemente en los indicadores generales del mercado y en las posibilidades de obtener capital.
Para evaluar una empresa concreta, a inversores y compradores les conviene comprobar si las inversiones en infraestructura se traducen en pedidos confirmados, ingresos y beneficios, y hasta qué punto depende la empresa de las exportaciones y de un número limitado de grandes clientes. La caída del STAR50 aporta contexto sobre el riesgo de mercado; la solidez de cada proveedor se evalúa mejor a partir de sus propios datos operativos y financieros.