Anthropic informó que Claude ayudó a descubrir en el ADN de virus que infectan bacterias una combinación inusual de una enzima y regiones repetitivas de ADN. A la empresa le intrigó el parecido entre estas repeticiones y uno de los elementos de CRISPR. Sin embargo, los científicos aún no saben qué hace el sistema encontrado y no han demostrado que pueda editar genes.
Qué encontraron exactamente
El sistema recibió el nombre de ART, siglas de array-associated reverse transcriptases. Se identificaron tres componentes: la enzima transcriptasa inversa, un gen asociado situado cerca y una serie de regiones repetitivas de ADN.
La transcriptasa inversa es una enzima que puede utilizar ARN como molde para crear ADN. Los fagos cuyos genomas contienen ART son virus que infectan bacterias, no personas. Según Anthropic, la enzima ya se conocía; la nueva observación fue su relación con una secuencia repetitiva de ADN y con un gen cercano cuya función también se desconoce.
Por qué se habla de CRISPR
Las regiones de ART están formadas por repeticiones cortas colocadas una detrás de otra. Esto recuerda la estructura de CRISPR, un sistema que los científicos han convertido en una herramienta para trabajar con ADN. En los primeros experimentos de laboratorio, los investigadores también observaron que una región de ART produce moléculas cortas de ARN.
Por ahora, ahí termina el parecido. Los resultados no demuestran que ART reconozca ubicaciones específicas en el ADN, lo corte o permita introducir cambios determinados. Anthropic afirma que la función biológica del sistema aún se desconoce y que sigue estudiándose. Por eso, sería prematuro llamar a ART «un nuevo CRISPR» o una herramienta lista para editar genes.
Cómo participó Claude en la búsqueda
Los investigadores pidieron a Claude que buscara transcriptasas inversas inusuales en grandes bases de datos de secuencias biológicas. Según la descripción de Anthropic, unos 950 agentes de Claude analizaron datos durante aproximadamente 21 horas. Uno de ellos reparó en una región repetitiva junto al gen de una enzima y preparó el hallazgo para que lo verificaran personas.
Después, los investigadores estudiaron esa pista y realizaron experimentos de laboratorio. En otras palabras, Claude ayudó a detectar un posible patrón, pero su significado biológico aún no se ha establecido. Esa distinción es importante: encontrar una combinación inusual de elementos en un genoma no equivale a entender cómo funciona. Anthropic describió el proceso.
Qué se puede concluir por ahora
Por ahora, ART es un hallazgo de investigación interesante, no una biotecnología demostrada. Muestra cómo la IA puede ayudar a revisar grandes conjuntos de datos y señalar patrones que merece la pena comprobar. Pero las conclusiones dependerán de los experimentos: los científicos deben averiguar qué función cumplen las repeticiones y el gen cercano, si interactúan con la transcriptasa inversa y qué hace el sistema dentro del fago.
Anthropic comunicó los resultados el 23 de septiembre de 2026. La empresa también publicó una descripción preliminar de la investigación; la verificación independiente y los experimentos posteriores son especialmente importantes, ya que la función principal de ART sigue siendo una incógnita.